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LA TEOSOFÍA Y EL CRISTIANISMO

"¿Es la Teosofía una religión oriental, una especie de hinduismo o budismo?" Esta pregunta es incorrecta en dos aspectos muy importantes. Primero, la Teosofía no es una religión, sino una forma de concebir la naturaleza humana y el mundo, compatible con los aspectos no dogmáticos de cualquier religión. Segundo, la Teosofía no es más oriental que occidental, sino que busca lo que todas las religiones y culturas tienen en común, y trata de que Oriente y Occidente se complementen mutuamente.

Los teósofos pertenecen a muchas religiones distintas: entre ellas, Budismo, Hinduismo, Zoroastrismo, Islamismo, Judaísmo y Cristianismo, y dentro del Cristianismo, pertenecen a las iglesias católicas, metodistas, bautistas, episcopales, presbiterianas, y otras. La Teosofía presenta la Sabiduría de Occidente al Oriente, y la Sabiduría del Oriente al Occidente.

LA TEOSOFÍA DENTRO DEL CRISTIANISMO

La palabra Teosofía, que significa "Sabiduría Divina", se refiere a un antiguo concepto que reconoce dentro de las muchas formas externas de las religiones, un núcleo central que todas comparten. La Teosofía y el Cristianismo coinciden en ese aspecto esencial. El Cristianismo ofrece un camino único para expresar la sabiduría de la Tradición Teosófica, y la Teosofía puede enriquecer la comprensión del aspecto interno de la senda cristiana.

El Nuevo Testamento, por sí solo, frecuentemente alude a las profundas verdades religiosas que se esconden en las palabras de los textos bíblicos. Frecuentemente encontramos pasajes, tales como: "Yo hablo de la Sabiduría oculta de Dios". Nosotros leemos que algunos hechos sobrepasan la comprensión humana, pero "esto es lo que Dios nos ha revelado a través del Espíritu" (I Corintios 2:7-10).

El apóstol Pablo dijo a cristianos recién convertidos, que él no podía impartirles esa Sabiduría, porque "sin duda, ustedes no están todavía listos para ella, porque están aún apenas en el plano natural" (I Corintios 3:2). Pablo poseía un conocimiento que sus seguidores no podían todavía recibir o comprender y que, por lo tanto, estaba "escondido" para ellos.

Jesús dijo a sus discípulos: "A ustedes les han sido dados los secretos del Reino de Dios, pero los que están afuera los recibirán solamente en parábolas (Marcos 4:11-12). Jesús hizo una clara distinción entre los discípulos a quienes se les podía hablar directamente y "los que están afuera". San Marcos también relata que "cuando él estaba solo", Jesús le decía a sus discípulos ciertas verdades que no se las comunicaba a las multitudes. En otra ocasión, Jesús dijo: "Todavía pudiera decirles mucho más, pero la carga sería demasiado pesada para ustedes en estos momentos" (Juan 16:12). Estas verdades no habladas, no están recopiladas en las Escrituras, pero tal vez se alude a ellas cuando Jesús se apareció ante sus apóstoles tras la Resurrección, "y los instruyó acerca del "Reino de Dios" (Acto 1:3).

LA TEOSOFÍA Y LAS ESCRITURAS

Las interpretaciones teosóficas de la Biblia son, de hecho, muy comunes actualmente entre los eruditos de la Biblia, y así ha sido a través de las edades entre los estudiantes cristianos. El leer la Biblia literalmente es despojarla de su sentido interno. Por ejemplo, cuando Jesús se llamó a sí mismo "La Puerta", estaba obviamente utilizando el sentido figurado de la palabra. Las verdades religiosas, especialmente las más importantes, requieren el uso del sentido figurado del lenguaje, como las metáforas, las parábolas y las alegorías.

Los teósofos tratan de explorar el modo en que las grandes verdades se exponen en las diferentes religiones del mundo y reconocer el significado interno u oculto en todas ellas. Esto no quiere decir que los teósofos tengan un vislumbre directo o una comprensión infalible de las diversas religiones; como cualquiera en determinado tema, puede equivocarse. Pero la Teosofía proporciona una forma especial de ver y de apreciar las Escrituras y otros textos.

Las dos principales obras de la señora Helena P. Blavatsky (una de las personas que fundó la S.T.), "Isis sin Velo" y "La Doctrina Secreta", contienen muchas ideas que ayudan a dilucidar las Escrituras. Por ejemplo, la idea oriental del karma es evidente en la Biblia.

El concepto de reencarnación está implícito como una suposición subyacente, que nos ayuda a entender algunos pasajes que de otra forma nos dejarían perplejos. La historia de la vida de Cristo puede verse como la representación del nacimiento, la crucifixión y la resurrección del espíritu en todos nosotros, cuando hacemos el viaje espiritual descrito en la literatura teosófica.

LA BIBLIA

Para las personas educadas dentro del Cristianismo, la Biblia es en verdad una literatura especial, pero sigue siendo una literatura. No se trata de un libro, sino de una recopilación de obras que constituyen una gran variedad de formas literarias, y unas contienen verdades religiosas más profundas que otras. Por ejemplo, algunos cristianos no estiman que Ester o Levítico sean tan elevados como los Salmos o los Evangelios. Sin embargo, Ester y Levítico pertenecen a lo que los cristianos denominan “el canon”, los estatutos o la ley (o sea, los libros oficialmente reconocidos) de la Biblia. Y todos los libros del canon revelan cómo las personas dentro de la tradición judeo-cristiana, han alcanzado una comprensión de sí mismas, de su lugar en el mundo, y su relación con esa realidad superior, dentro y más allá del mundo.

Algunos libros bíblicos poseen más riqueza de verdades teosóficas que otros, pero el método teosófico con sus vislumbres puede aportar una gran iluminación en la lectura de cualquiera de estos libros bíblicos. Cada palabra de la Biblia puede no ser infaliblemente cierta en su significado literal —la letra mata, pero el espíritu da vida (2 Corintios 3:6)—, pero cada palabra aporta algo de lo cual podemos extraer una enseñanza.

Una actitud teosófica hacia la Biblia es el comprender que ésta contiene la Sabiduría Divina que el Cristianismo llama "la palabra de Dios." Pero ello también implicaría que cada oración en ella tiene igual riqueza o valor.

LA EVOLUCIÓN

La evolución, lejos de estar opuesta a la religión, se halla en su mismo seno. La evolución está implícita en el primer capítulo del Génesis, ya que le tomó un día completo a Dios el crear "los pájaros del aire"; otro, para crear "las bestias de la Tierra", y así sucesivamente. Si la evolución no fuera la forma en que Dios creó la vida y todo lo demás, habría creado todo instantáneamente. La palabra "día" es sencillamente una forma de aludir a un cierto período de tiempo, y nada tiene que ver con las unidades de tiempo que actualmente utilizamos. En realidad, el Génesis describe el paso de los días y las noches antes de que el sol, por sí mismo, viniera a la existencia.

Nosotros, los seres humanos, estamos en un proceso dentro del desarrollo evolutivo del Universo. Los cristianos creen que esta humanidad tiene una función especial que desempeñar en el proceso mundial y la Teosofía está de acuerdo con ello. Desde el punto de vista de la teoría de Darwin, la evolución es la adaptación de las formas vivientes a su medio ambiente, y así es como las diferentes especies sobreviven o mueren. La Teosofía no niega ese proceso, pero sostiene que la evolución es un proceso triple, que también involucra el desarrollo del intelecto y la realización espiritual.

La Teosofía sostiene además que la evolución tiene un propósito, el cual está encaminado hacia una mayor sensibilización de las formas, una mayor respuesta del intelecto, y una mayor conciencia de la unidad espiritual. En términos cristianos, la evolución es el método de crear de Dios, perfeccionando y redimiendo al mundo. La ciencia contemporánea, principalmente la física cuántica, se asemeja más al cristianismo bíblico, que la física mecánica de Newton, con todo lo grande que éste fue en su tiempo. El Universo, como lo conocemos hoy día, se parece “más a un pensamiento que a una máquina".

LOS NUEVOS HALLAZGOS

El reciente descubrimiento de manuscritos ha vertido una nueva luz sobre la Biblia, y sobre el pensamiento y las prácticas de los primeros cristianos. Entre los descubrimientos famosos del siglo XX, se encuentran los rollos del Qumran o pergaminos del Mar Muerto y la Biblioteca de Nag Hammadi. Estos documentos no cambian en forma radical lo que los eruditos bíblicos ya conocían, pero proporcionan evidencias y detalles adicionales.

Estos manuscritos corroboran especialmente la influencia de una Antigua Sabiduría teosófica dentro del Judaísmo en Palestina, en los tiempos de Jesús. Esas influencias también quedaron plasmadas en una de las más importantes primeras escuelas cristianas, la de Alejandría, cuyas luminarias incluyen a Clemente y Orígenes, y en los primeros grupos de agnósticos y herméticos dentro del cristianismo, que más tarde desaparecieron o pasaron al anonimato. Los documentos del Qumran también muestran que las comunidades y las fraternidades eran muy parecidas a la vida dentro de las órdenes monásticas, se habían desarrollado en los tiempos de Jesús, y eran desconocidas en épocas hebreas más tempranas.

LA PERSPECTIVA TEOSÓFICA

La Teosofía está muy lejos de ser inconsistente o incompatible con los métodos cristianos, en realidad, es todo lo contrario. La Teosofía concede méritos a quienes desean hacer de su fe cristiana algo más comprensible para sus mentes y más lleno de vida para sus corazones; está de acuerdo con San Pablo cuando dice que Cristo está dentro de nosotros, y enseña a las personas a que no abandonen la religión dentro de la cual han escuchado la voz de Dios hablándoles, sino que la vivan con más intensidad y la perciban más claramente.

El énfasis que las enseñanzas de Cristo ponen en el amor a Dios y al prójimo también tiene el respaldo de la Teosofía. Ese amor no es una emoción o un afecto sentimental. Es más bien el amor que los griegos llamaban "ágape", un reconocimiento de la Realidad Suprema en la experiencia humana y una preocupación por el bienestar de los demás. En Teosofía se le llama "altruismo", en reconocimiento a que nosotros y todos los demás seres somos en realidad uno, y el bien común es el nuestro.

Aquéllos que respaldan las verdades eternas en los aspectos internos u ocultos del cristianismo, son como el hombre de la parábola, que sentía que "construía su casa en una roca" (Mateos 7:24). Estas personas pueden contemplar sin alarmarse las movedizas arenas de las críticas, y las dudas que surgen en cada nueva era. Podrán venir muchas tormentas y soplar los vientos, pero la casa se mantendrá en pie, porque sus ocupantes ya no serán más esclavos al pie de la letra. Ellos se sostienen a ese fundamento espiritual escondido, en el cual los factores externos no son más que señales y símbolos. Estando en posesión de la Sabiduría Divina, conocen la verdad que nos hace libres.

LECTURAS RECOMENDADAS

The Cross and The Grail: Esoteric Christianity for the 21st Century (La Cruz y el Cáliz: Cristianismo Esotérico para el siglo XXI), de Robert Ellwood.

Esoteric Christianity (El Cristianismo Esotérico), de Annie Besant.

The Hidden Gospel (El Evangelio Escondido), de Neil Douglas-Klotz.

The Hidden Wisdom in the Holy Bible (La Sabiduría Escondida en la Sagrada Biblia), 2 volúmenes, de Geoffrey Hodson.

Jesus Christ, Sun of God (Jesucristo, el Sol de Dios), por David Fideler.

Jung and the Lost Gospels (Jung y los Evangelios Perdidos), por Stephan Hoeller.

Mary´s Vineyard: Daily Meditations, Readings and Revelations (Los Viñedos de María: Meditaciones diarias, Lecturas y Revelaciones), de Andrew Harvey y Eryk Hanut.

Reincarnation for the Christian (La Reencarnación para los Cristianos), por Quincy Howe.

Nota del Editor: Estos libros están disponibles en inglés, publicados por la editorial teosófica Quest. Algunos de ellos han sido traducidos al español por otras casas editoriales.