EL EMBLEMA DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

El emblema o sello de la Sociedad Teosófica contiene siete elementos que constituyen una unidad con significado completo. Combina símbolos de varias tradiciones religiosas alrededor del mundo para expresar el orden del universo y la unidad espiritual de la vida.

En la parte superior del emblema aparece la palabra Om escrita en sánscrito, una palabra muy sagrada en la India, utilizada por hindúes, budistas y otros. No se puede traducir al inglés porque su significado es más simbólico que común. Se pronuncia como una sola sílaba, “om”, pero se escribe con tres letras en sánscrito: a, u, y m ––au es la forma en que se escribe el sonido “o” en sánscrito. Por lo tanto, es la unidad manifestándose como una triplicidad. Es la trinidad, que se halla no solamente en el Cristianismo, sino también en el Hinduismo, el Budismo y en otras muchas religiosas del mundo.
Como palabra sagrada, el Om es como el término griego Logos, adoptado por los primeros cristianos para simbolizar el orden divino manifestado en el universo: “En el principio fue el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Es la palabra que crea, sostiene y transforma el cosmos por completo: la palabra eternamente pronunciada por Dios.
Incluso la forma de las letras en sánscrito es interesante desde el punto de vista simbólico. Lo que parece un número “3” está conectado con lo que se asemeja a la letra griega Pi (?), que es la letra a en sánscrito, escrita de este modo en dos dimensiones. La pequeña línea curva encima de la parte de la letra a que se asemeja a la Pi griega es la letra u, que es unidimensional. Y el pequeño punto es la letra m, que carece de dimensión. Según las letras de la palabra Om van progresando de una a la otra, sus dimensiones se van reduciendo, terminando finalmente en el punto primario, la singularidad de la cual todo el universo se expande en el momento del Big Bang..
El Om está en la parte superior del emblema porque simboliza el Absoluto expresándose como Inteligencia Divina o Logos, tres en Uno, de lo cual dimana el universo y al cual retorna al final de los tiempos. La gran obra devocional de la India, el Bhagavad Gita, dice que la palabra Om debe antecederlo todo, porque simboliza el origen divino de todas las cosas.

Debajo de la palabra Om, hay una cruz esvástica dentro de un círculo. Este es un símbolo muy antiguo conocido en el mundo entero ––en India, en Asia, entre los indios nativos americanos, y en otras muchas culturas alrededor del mundo. En sánscrito se le llama swastika (esvástica), que significa “bueno”. Proviene de la palabra swasti, que significa “bienestar”, la cual a su vez se deriva de su, “bien”, y asti, “esto es.” En la India, el uso popular lo considera un signo de buen augurio. En la Europa medieval, los cristianos la empleaban llamándola gammadion (porque está compuesta de cuatro letras griegas gamma), mientras que en Inglaterra la denominaban fylfot porque se utilizaba para medir o llenar (fyl) un pie (fot) de vitrales en las ventanas.
Los nazis adoptaron este antiguo símbolo (al que llamaban Hakenkreuz o “cruz doblada”) y pervirtieron su significado, como mismo el Ku Klux Klan en Estados Unidos adoptó la cruz y torció igualmente su significado, convirtiéndolo en un símbolo de odio e intimidación. Pero la esvástica se utiliza aún como símbolo sagrado en el mundo entero; por ejemplo, entre los seguidores del Jainismo, en la India, cuya religión se basa en el principio de no dañar.
Todas las cruces simbolizan algún aspecto de la manifestación. La esvástica o cruz gamada, cuando rota hacia la derecha, en el sentido de las manecillas del reloj o del sol, representa las fuerzas dinámicas de la creación. De este modo, evoca el gran proceso de la existencia que crea el mundo donde vivimos. Simboliza lo que los antropósofos llaman la expansión del universo.
Cuando la esvástica se representa rotando en dirección opuesta (como la Hakenkreuz nazi), simboliza las fuerzas de constricción que llevan al fin del mundo cuando éste ha completado su ciclo de evolución. La esvástica que rota a la izquierda no es mala de por sí. En realidad, es un símbolo que indica que las energías creadoras están en proceso de contracción, recogiéndose o replegándose en sí mismas, porque el proceso de creación y expansión llegó a su fin.
El círculo alrededor de la esvástica indica la frontera que no debe traspasarse, es decir, el límite dentro del cual se mueve nuestro universo, y dentro del cual las fuerzas creadoras giran constantemente para crear la vida. En el centro de la esvástica, sin embargo, no hay movimiento alguno. Cuando estamos en ese punto, nos encontramos, como dijera T. S. Eliot en Burnt Norton, “en ese punto de quietud del mundo que gira”. Es el punto donde reinan la calma y la paz, en medio de los constantes cambios del mundo que nos rodea. La esvástica dentro del círculo simboliza el mundo en el aspecto dinámico del ser, y está justamente debajo del Om, que representa lo eterno y absoluto de lo cual emana el mundo. Su posición en el emblema tiene, por lo tanto, un significado. Este mundo cambiante depende del Absoluto, que no cambia. El resto del emblema, que representa aspectos particulares del mundo en evolución, se expande a partir de la esvástica dentro del círculo, dándonos, de cierto modo, una visión más amplia del proceso simbolizado por la cruz gamada, el proceso interno.
La esvástica dentro del círculo simboliza el mundo en el aspecto dinámico del ser, y está justamente debajo del Om, que representa lo eterno y absoluto de lo cual emana el mundo. Su posición en el emblema tiene, por lo tanto, un significado. Este mundo cambiante depende del Absoluto, que no cambia. El resto del emblema, que representa aspectos particulares del mundo en evolución, se expande a partir de la esvástica dentro del círculo, dándonos, de cierto modo, una visión más amplia del proceso simbolizado por la cruz gamada, el proceso interno.

Inmediatamente conectado a la cruz gamada o esvástica está la serpiente que se muerde la cola, un símbolo que los antiguos gnósticos griegos y los alquimistas denominaban ouroboros. El círculo del ouroboros es una réplica del círculo alrededor de la esvástica, que representa las fronteras del universo. El hecho de que éste pase a través de la esvástica sugiere que la serpiente, y todo lo que ésta encierra, es parte de la energía creadora de la cruz en movimiento.
La serpiente que se muerde la cola también representa los ciclos de la naturaleza, el mundo que se encamina hacia la eternidad y el infinito orden de la vida. Una de las ideas que sugiere es la que T.S. Eliot expresó en el poema East Coker : “En mi principio está mi fin”, o sea, que la ley y el orden priman en todo el universo y en la vida humana, conque el fin de todo está implícito en su principio.
En Occidente, los símbolos del dragón y la serpiente se interpretan con frecuencia como símbolos del mal o de la tentación, pero en Oriente se consideran símbolos de sabiduría, longevidad y alegría. En China, el dragón o la serpiente alada es un símbolo favorable. En la tradición hindú, así como en el budismo tibetano, los nagas o serpientes eran los guardianes o custodios del bien, y a los hombres santos les llaman “nagas”. Pero incluso en Occidente la serpiente se asocia con la sabiduría. El mismo Jesús aconsejaba a sus seguidores “que fuesen sabios como serpientes y mansos como palomas”.
La serpiente es también un símbolo de sanación, de plenitud. Moisés curaba a los enfermos entre los hijos de Israel en el desierto, haciendo que éstos contemplaran una serpiente flamígera sobre un asta. Los padres de la Iglesia cristiana interpretaron la serpiente como un símbolo que anticipaba al Cristo en la cruz. Y una o dos serpientes entrelazadas en un asta se reconoce, aún en la actualidad, como el símbolo del arte y la práctica de la medicina, la curación y las profesiones médicas. El hecho de que la serpiente cambie de piel anualmente la convierte en un símbolo de los procesos cíclicos del mundo y de la renovación de la vida, es decir, de la resurrección. De tal modo, la serpiente es análoga a Cristo y a los procesos de transformación por los cuales todos tenemos que atravesar.

El área dentro de la serpiente representa el universo y todo lo que existe dentro de él. En las versiones a color del emblema éste usualmente es azul, pasando de un color azul claro en la parte superior a un azul oscuro en la parte inferior. El azul representa el cielo cósmico, no simplemente el cielo que vemos en el mundo físico, sino el rango completo de sustancia o materia del universo, desde la que se encuentra en estado gaseoso, la materia sutil representada en la parte superior del universo, hasta la materia densa de la parte inferior. Este fondo azul en realidad no constituye una parte del emblema, pero le confiere un significado adicional al símbolo, como los demás colores utilizados en algunas versiones del sello.
Sobre ese fondo del universo hay dos triángulos entrelazados, otro símbolo mundialmente conocido. El hexagrama o la estrella de seis puntas que forman ambos triángulos entrelazados tiene muchos significados. Se le conoce en el Judaísmo como el Sello de Salomón o el Escudo de David (Magen David), pero este símbolo también se encuentra en la India, entre los gnósticos, los alquimistas, y en otras partes del mundo.
El triángulo con la punta hacia arriba, de color claro, simboliza el espíritu o la conciencia. El triángulo con la punta hacia abajo, de color oscuro, simboliza la materia o sustancia. El hecho de que los dos triángulos estén entrelazados indica la interdependencia del espíritu y la materia. De acuerdo con un concepto teosófico fundamental, cada partícula de materia tiene conciencia, y cada chispa de conciencia funciona dentro de una forma material. El espíritu y la materia son mutuamente interdependientes porque ninguno puede existir sin el otro.
La idea de que la materia y el espíritu son las dos caras de una misma moneda se refleja también en la tradicional teología cristiana, según la cual al final de los tiempos habrá una “resurrección” de los muertos, y una reunión con las almas de las cuales quedamos separados tras su muerte. De esta forma, según la teología cristiana, nuestras almas y cuerpos nuevamente estarán juntos en la eternidad, como lo están ahora. El significado interno de la doctrina cristiana sobre la resurrección final, es el mismo que el de las enseñanzas teosóficas, referente a la mutua coexistencia de la materia y el espíritu. La realidad es un Todo, una unidad que se expresa como materia y espíritu, mientras sigue siendo esencialmente Una. Ese hecho se observa en los triángulos entrelazados, que aunque son dos, forman un todo interrelacionado como mismo ocurre con espíritu y materia, o conciencia y sustancia.
Es muy significativo el hecho de que sean precisamente triángulos, y no otras formas geométricas, las que se utilizan para simbolizar la materia y el espíritu, lo cual indica que su naturaleza es triple. El espíritu o la conciencia tiene tres aspectos: la realidad del ser, el conocimiento, y la actividad. En el Hinduismo, dichos principios se denominan sat (ser), chit (conciencia), y ananda (beatitud o gozo), y estos tres términos con frecuencia se presentan unidos como satchitananda, para simbolizar la unidad de estos tres aspectos. En la filosofía platónica se les llama “Verdad, Bondad y Belleza”; en Masonería se les denomina “Fuerza, Belleza y Sabiduría”; en el Cristianismo corresponden a las tres Divinas Personas: “Padre, Hijo, y Espíritu Santo”, y como tres virtudes teologales son “Fe, Esperanza, y Caridad”.
De igual modo, la materia tiene tres aspectos: estabilidad, actividad, y regularidad. En el Hinduismo se les denomina “las tres gunas” o tendencias de la materia, que son: tamas (inercia), rajas (actividad), y sattva (armonía). Corresponden también a los tres elementos alquímicos: sal, mercurio y azufre, y se representan con los colores negro, rojo y blanco (oscuridad, claridad, y luz), que son colores básicos en el mundo.
Por lo tanto, no es accidental que los triángulos se utilicen para representar la materia y el espíritu. Los tres lados y los tres puntos de los ángulos de ambos triángulos suman doce: el número de los signos del Zodíaco, de las tribus de Israel, de los apóstoles de Cristo, de los trabajos de Hércules, y de otras muchas tradiciones y mitologías. Todas aluden a las experiencias por las cuales tenemos que atravesar en este mundo. .
En el centro de la estrella de seis puntas, que simboliza la unión del espíritu y la materia, se encuentra la cruz egipcia, cruz ansata, o ankh, símbolo de la vida. Los seis puntos de los triángulos y el ankh en el centro representan los siete principios del universo. O, si pensamos en el hexagrama como teniendo doce lados o doce puntas (seis hacia afuera y seis hacia adentro), el centro es el elemento número 13, correspondiente a Jesús entre los apóstoles, a Hércules en sus trabajos, y demás. El ankh también representa la idea de que la vida resulta de la interacción del espíritu o la conciencia (el triángulo con la punta hacia arriba), con la materia o sustancia (el triángulo con la punta hacia abajo). El ankh también recibe el nombre de “cruz ansata” o “cruz con asa”. En el arte egipcio, las figuras humanas o divinas con frecuencia se representaban sosteniendo el ankh por el asa. Cuando nosotros funcionamos de una forma enteramente humana, pero con el espíritu y la materia en equilibrio, tenemos la vida bien sostenida y conducida en nuestras manos. Debido a que el ankh está formado por la cruz o tau (T) con un círculo encima, encierra también el significado del compás y la escuadra de la Masonería. La escuadra es un instrumento usado por los arquitectos y diseñadores para trazar líneas paralelas (simbólicamente, para reconocer las analogías y paralelismos), y como un apoyo para trazar los ángulos de los triángulos (simbólicamente, sirve de base a todas las triplicidades de espíritu y materia). Como todas las formas cuadradas, también representa la materia, mientras que el círculo representa el espíritu. La escuadra y el círculo combinados constituyen otra forma de representar la interacción del espíritu y la materia que crean la vida. Así, el ankh repite en una escala inferior el simbolismo anteriormente expresado de los triángulos entrelazados, la serpiente, y la esvástica dentro del círculo. Todos esos elementos hablan de las mutuas conexiones entre el espíritu y la materia como expresiones de la fuente divina, simbolizadas por el Om que lo corona. Esta repetición, con variación en los detalles del mismo simbolismo mediante distintos elementos, establece las correspondencias que existen en todo el universo. El mundo finalmente es uno solo en su totalidad y es coherente y significativo en todas sus partes. Eso es lo que revela el emblema en su totalidad. .
Alrededor de la parte inferior de la serpiente hay un lema que dice: “No hay religión más elevada que la verdad”. Esta es una traducción al inglés de un lema en sánscrito, una palabra cuyo significado especial aclara el lema completo. La frase original en sánscrito es: Satyan nasti paro dharmah, que también puede traducirse como: “Nada es más elevado o grande que la verdad”. Las primeras tres palabras pueden traducirse literalmente como: satyan, “que la verdad”; nasti, “no es”; y paro, “más elevado, más grande, más allá”. Dharmah es difícil de traducir porque tiene muchos significados. La raíz de esa palabra significa “lo que está establecido o firme”. Y de esa raíz provienen otros significados como “la ley”, “la tradición”, “el deber”, “la moral”, “la justicia”, “la religión”, “las enseñanzas o doctrinas”, “las buenas obras”, y “la naturaleza esencial”. El lema no alude específicamente a lo que nosotros pensamos de la religión, sino al hecho de que ninguno de nuestros compromisos o convencionalismos sociales o ideas, puede medirse con la realidad de lo que es la Verdad. La realidad es mayor que cualquiera de sus partes y está más allá de todas nuestras nociones de la misma. Con esto, el lema al pie del sello dirige nuestra atención nuevamente hacia la palabra Om arriba. Esa palabra es el símbolo de lo que realmente es, de la Verdad. Y de este modo el emblema completo, como la serpiente, termina donde mismo comenzó, o sea, afirmando esa suprema Verdad que une todas las cosas.
Para más información
(disponible en la Biblioteca Henry S. Olcott):
The Theosophical Seal, por Arthur M. Coon. (Solamente disponible en inglés)
