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INTRODUCCIÓN A LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

La Sociedad Teosófica es una organización mundial no sectaria ni dogmática, dedicada a la solidaridad humana, la comprensión cultural y el auto-desarrollo. Busca unir a las personas reconciliando las religiones, filosofías y ciencias de Oriente y Occidente, e incrementar el conocimiento de la realidad interna en cada ser humano.

Historia de la Sociedad Teosófica

Establecida en la ciudad de Nueva York en 1875, sus fundadores principales fueron Helena Petrovna Blavatsky, la primera mujer rusa naturalizada como ciudadana norteamericana, y Henry Steel Olcott, un destacado abogado y periodista que fue el primer Presidente de la Sociedad. La Sra. Blavatsky era una dama rusa de noble cuna, cuya madre era una novelista social y su abuela era una consumada científica aficionada. Siendo muy joven, la Sra. Blavatsky viajó por el mundo entero en la búsqueda de la sabiduría, indagando sobre la naturaleza de la vida y la razón de la existencia humana. Eventualmente, Blavatsky trajo la sabiduría espiritual de Oriente y la de las antiguas Escuelas de Misterios al mundo occidental, donde eran prácticamente desconocidas. Sus escritos se convirtieron en la primera exposición moderna de la Teosofía.

El Coronel Olcott era un veterano de la Guerra Civil Norteamericana, durante la cual fue investigador especial de los delitos de corrupción dentro de las Fuerzas Armadas. Después de la guerra, le nombraron miembro de la comisión designada para investigar el asesinato del presidente Abraham Lincoln. Fue también una prestigiosa autoridad agrícola, de reconocimiento internacional. Olcott relacionó la sabiduría antigua de la Teosofía con las culturas de Oriente y Occidente, la aplicó a la vida diaria, e hizo de la Sociedad una organización internacional.

Como colaboradores junto a Blavatsky y Olcott estuvieron también William Quan Judge, un joven abogado de Nueva York, y otros individuos interesados en la filosofía expuesta por la Sra. Blavatsky. Entre estos últimos figuraban el General Abner Doubleday, el legendario fundador del béisbol, y más tarde, el inventor Thomas Alva Edison.

En 1879, los principales fundadores, la Sra. Blavatsky y el Coronel Olcott, se trasladaron a la India, donde la Sociedad se expandió rápidamente. En 1882, establecieron la sede internacional en Adyar, un suburbio de Madrás (recientemente denominado Chennai), donde ha permanecido desde entonces. También visitaron Sri Lanka, donde Olcott promovió tan activamente el bienestar social entre los budistas oprimidos de ese lugar, que incluso actualmente se le considera un héroe nacional en esa tierra. Actualmente, la Sociedad tiene miembros en casi 70 países alrededor del mundo.

El centro administrativo de la Sección de Estados Unidos de América (llamado "Olcott", en honor de su fundador y Presidente) radica en Wheaton, Illinois. Existen aproximadamente 130 ramas locales y centros de estudio en las principales ciudades del país, que realizan un activo trabajo teosófico. Hay además un considerable número de miembros independientes, afiliados directamente al centro nacional.

Los objetivos y la filosofía de la Sociedad

La Sociedad Teosófica es apolítica, no sectaria ni dogmática, y sus tres objetivos son los siguientes:


1. Formar un núcleo de la fraternidad universal, sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color.

2. Fomentar el estudio comparado de las religiones, filosofías y ciencias.

3. Investigar las leyes no explicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el ser humano.



La Sociedad Teosófica está compuesta de individuos unidos por la aceptación de sus objetivos, por su dedicación a fomentar la fraternidad, y por sus esfuerzos para alentar una comprensión racial y religiosa. Su lazo de unión es la búsqueda común y la aspiración a la verdad. Sostienen que la verdad debe buscarse a través del estudio, la reflexión y el servicio, y no imponerse por medio de la autoridad o el dogma.

Los teósofos consideran que las creencias deben ser el resultado del estudio individual, la experiencia y el discernimiento, en vez de una mera aceptación de las ideas tradicionales, y que esto debe apoyarse en el conocimiento, no en las afirmaciones. Ellos consideran cada religión como una expresión de la Sabiduría Divina, adaptada a las necesidades de una época y lugar en particular, y prefieren estudiar las diversas religiones antes que condenarla en sus prácticas o proselitismo. La paz es su consigna y la verdad es su meta.

La Teosofía ofrece una filosofía que contempla a todo el universo como algo viviente e interrelacionado. Afirma que hay un orden inteligente y un sistema que guía la evolución cíclica de la vida. Reconoce un propósito para la existencia en la meta hacia la cual todo el cosmos progresa. Sitúa a la muerte en el lugar que le corresponde, como un incidente recurrente en una vida sin fin, que abre la puerta a una existencia más plena y radiante. Sostiene que nuestro cuerpo, mente, emociones e intuición, son todos aspectos de nuestra naturaleza interna, y que el correcto vivir es el resultado del equilibrio y la armonía dentro de nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

La Sociedad Teosófica sostiene el derecho a la libertad individual de pensamiento de cada uno de sus miembros. A aquéllos que se unen a las filas de la Sociedad, no se les pide que renuncien a las enseñanzas de sus respectivas creencias. Ninguna doctrina, ninguna opinión, quienquiera que la haya enseñado o sostenido es, en modo alguno, una atadura para miembro alguno de la Sociedad, y ningún instructor o escritor tiene autoridad para imponer sus criterios a otros. A todos los miembros se les alienta a defender y a actuar de acuerdo con estos principios fundamentales, y también a que, sin miedo alguno, ejerzan su propio derecho a la libertad de pensamiento y expresión, dentro de los límites de la cortesía y la consideración hacia los demás.

La Sociedad no tiene el monopolio de la Sabiduría Tradicional llamada Teosofía, puesto que ésta no puede limitarse. Los miembros de la Sociedad buscan una comprensión más profunda de esta sabiduría. Quienes simpaticen con los objetivos de la Sociedad, son bienvenidos como miembros.

Algunos principios teosóficos

Algunas de las ideas básicas que la Teosofía ofrece para su consideración, son las siguientes:

Existe una Vida Única que interpenetra y sostiene al universo. El universo es la manifestación de una Realidad eterna, ilimitada e inmutable, más allá del rango de la comprensión humana.

La materia y la conciencia (o el espíritu) son los dos aspectos o polos de esa Realidad ultérrima, de cuya interacción surgen innumerables universos en un ciclo sin fin de manifestación y disolución. Una inteligencia inmanente y a la vez trascendente, es la base de todas las leyes de la naturaleza. "La Divinidad es la Ley", dijo H. P. Blavatsky.

El universo visible es solamente la parte más densa, pero el universo entero contiene además otros mundos invisibles compuestos de materia extremadamente sutil, que interpenetran la materia física.

El sistema completo del universo, visible e invisible, es el escenario de un grandioso esquema evolutivo, en el cual las formas de vida se tornan cada vez más refinadas, incrementan su respuesta, y poseen una conciencia más unificada.

La conciencia humana (también llamada espíritu o alma) es, en esencia, idéntica a la Realidad Suprema, a la cual Ralph Waldo Emerson denominó "la sobre alma" o Alma Superior, que incluye a cada uno de nuestros seres en particular y nos une a unos con otros.

La revelación gradual de esta Realidad, latente y divina, dentro de nosotros ocurre a través del proceso de reencarnación, que es un aspecto de la ley cíclica que opera en la naturaleza, con períodos de actividad que alternan con otros de reposo y asimilación.

Como dijo San Pablo, "recogerás lo que siembres". Esta es la ley del karma, por medio de la cual entretejemos nuestro propio destino a través de las edades. Esta la gran esperanza de la humanidad, porque nos confiere la oportunidad de moldear nuestro futuro según nuestras acciones presentes.

El peregrinaje humano nos lleva desde nuestra fuente de origen en el Uno, a través de las muchas experiencias, de regreso a la unión con la Realidad Única y Divina. Nuestra meta es, por lo tanto, completar el ciclo cósmico de manifestación con una auto-realización completa y consciente, sin estar más polarizados entre conciencia y materia, ni divididos entre yo y el otro, sino unidos internamente y unificados con todos los demás seres a través de nuestra fuente común. Esta comprensión es la iluminación.

Lecturas adicionales (en inglés):

Ancient Wisdom – Modern Insight, por Shirley Nicholson
Isis Unveiled, por H.P. Blavatsky
Life, Your Great Adventure, por Félix y Eunice Layton
Theosophy, por Robert Ellwood